9 de noviembre de 2004

No le pido a nadie que lea esto. Por lo tanto, no pido ni explicaciones, ni consejos ni frases moralistas. Sólo digo cómo me siento. No intenteis cambiarlo.



Sola, el silencio, la noche, y mis pensamientos. Así vivo. Pienso en mi. no sé quién soy. No puedo saber qué quiero. Hubo un tiempo en que no anhelaba. Ahora anhelo lo que tenía entonces. Pienso en mi vida sin mí y no veo que se me echara de menos. Necesito sentir el control de las cosas. Ahora no lo tengo porque siento que no tengo nada. Ni a mí. No tengo ganas de buscarme porque sé que lo que encuentre no me va a gustar. No quiero vivir así. ¿Cómo aguantar toda tu vida algo que no te gusta?
Me rodeo de buena gente, pero no noto ese interés que te hace sentir un poquito importante para alguien...ni siquiera en el rango de amistad. Y entonces me pregunto qué coño hago aqui.
Hoy he escuchado una canción que decía que la vida era como una fiesta a la que nadie se había molestado en invitarte. Pues así me siento. Sin tener un lugar ahora.
Y voy a un bar. Y me pido una cerveza, o dos...depende del día. Y me río de mi entonces. Y veo las cosas menos claras y puedo estar bien sin tener que hacer ningún esfuerzo.
Y respiro, y noto como algo me rasca en la boca del estomago. Me he enterado de que a eso lo llaman vació. Y últimamente rasca demasiado y me sorprende el hecho de que sea tan amenudo, porque hace tres semanas eso estaba bastante lejos.
Y sé que debo dejar de escribir estas cosas que lo único que hacen es compadecerse de mí, pero no hay nadie a quien le interes escucharlas y me conformo con un trozo de papel lo haga. Y me voy a fumar un cigarro porque es de las pocas cosas donde aún hayo un poco de felicidad. Y después volveré y releeré esto para poder encontrar este punto donde estoy, en el que se destapan mis sentimientos y me dejo ver.
Me siento llorar por dentro y no sé como hacer que cese el llanto. Tengo la esperanza de que algún día aparezca algo que lo calle. Pero ahora no está. Todo se va con el tiempo. Todo lo especial deja de serlo cuando te acostumbras a verlo. Y siempre falta algo. Y te decepcionas a ti mismo cuando ves que eso en lo que creías ya no está. Y te sientes ingenuo por confiar, y muy engañado. Y se te quitan las ganas de dar, porque sabes que no vas a recibir. Y entonces es cuando te das cuenta de que estás sola. Muy sola.
Dicen que eso es la vida. Que tienes que aprender a vivir con lo imprescindible por si alguna vez te falla algo no te dañe el tener que anhelarlo.

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