2 de noviembre de 2004

Sin ganas

Estaba oscuro...no del todo porque se podian ver los contornos de lo que había alrededor. Pero lo vi muy oscuro. Estaba tumbada en la cama, con los ojos cerrados, concentrandome en dormirme. Pero no podía, me sentía más y más hundida en la cama. Como si mi cuerpo se hubiera convertido en mis sentimientos y dibujara como se sentían. Y me notaba pesada, sin ganas ni fuerzas de levantarme. Solo con ganas de cerrar los ojos y que desapareciera ese vacio, esa soledad o lo que fuera, pero que me hacía no querer pensar ni sentir. Sólo dormir, no deseaba ni soñar, porque sabía que cualquier sueño me haría daño. Porque cualquier sueño podría enseñarme lo que no tengo y me haría sentir más vacia.
Desde entonces sigo igual.

No hay comentarios.: