31 de enero de 2006

Ahogando las penas

Saltó y notó como su cuerpo se acercaba al final del abismo. Y, entonces llegó. Todo su cuerpo se submergió en aquella mezcla de pureza y alivio. Sintió como aquella transparencia se adentraba por cada uno de sus poros. Que llegaba a cada rincón donde los sentidos daban más y más vida a aquel ausentismo que la había visto caminar los últimos años. Se estremeció una y mil veces debajo de aquella capa de indiferencia y, cuando por fin supo que estaba preparada, decidió salir a la superfície. Había dejado dentro de aquel manantial todo lo que le había estado pesando tanto tiempo. Y se fue caminando sin mirar atrás y sin echar de menos todos aquellos anhelos que nunca había tenido realmente y, que ahora se quedaban allí, ahogandose y hundiendose hasta llegar al olvido.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sigue asi....de verdad..... me gusta cuando escribes pk estas como ausente....(jeje)
Besos...

Anónimo dijo...

Tus escritos llegan al corazon (inundado), pasan por la cabeza (perdida) y salen con (pinceladas) esperanza....
Que más se puede pedir...