Hoy llueve. Ha llovido durante todo el día. El cielo tapado más allá de donde puede alcanzar mi vista. No hacía frio. Ha sido uno de esos días ideales para llegar a casa empapado...tomarselo con calma y pasear bajo la lluvia. Porque, ¿a quién no le gusta volver a sentirse como un crío? Incluso, saltar en los charcos una y otra vez...y dejar que el agua te cale hasta los huesos. Y, notar como resbala una gota por la cara y, otra y, otra...hasta notar que ya no son gotas lo que resbalan por tu cara sino que formas parte de ese agua.
Y, llegas a casa y te metes en la ducha, con el agua y el vapor de ese agua. Y poco a poco ese frio, por llamarlo así, se empieza a transformar en un bienestar que hace que te olvides de todo durante segundos, minutos... y, te sientes llena, completamente llena.
18 de octubre de 2006
2 de octubre de 2006
Molinos de viento
Acojonantes. Son algo que impresiona, en serio. Los del Quijote, los de Mago de Oz...y, los de Rubió.
Ayer, por primera vez fui a verlos. Una idea loca...bueno, más bien dicho el destino, que cuando va sin rumbo te lleva a lugares especiales. La noche, buena compañía y mucha calma.
Primero bajas del coche y notas el frío como se te mete dentro. Y, entonces los oyes cantar...siempre con el mismo ritmo. Y, miras a todas partes, y la vista se te queda corta porque los quieres a todos juntos en tu retina. Y entonces...te vas al más cercano, el que tienes a cinco metros y, a medida que vas llegando a él te sientes más y más y más insignificante. Y, no paras de mirar arriba y piensas que es imposible que existan cosas así tan cerca de donde vives.
Y, de pronto, a alguien (persona intrépida donde las hayan) se le ocurre decir: ponte aqui. Y, te coloca justo debajo de las aspas. Y las miras. Y las ves cayendo encima tuyo y...me guardo esa sensacion para mí porque creo que soy incapaz de explicarla.
Y, entonces te acuerdas de la gente que dice que estropean el paisaje...y, te alegra pensar que son la mejor cosa con la que se puede estropear el paisaje...
Ayer, por primera vez fui a verlos. Una idea loca...bueno, más bien dicho el destino, que cuando va sin rumbo te lleva a lugares especiales. La noche, buena compañía y mucha calma.
Primero bajas del coche y notas el frío como se te mete dentro. Y, entonces los oyes cantar...siempre con el mismo ritmo. Y, miras a todas partes, y la vista se te queda corta porque los quieres a todos juntos en tu retina. Y entonces...te vas al más cercano, el que tienes a cinco metros y, a medida que vas llegando a él te sientes más y más y más insignificante. Y, no paras de mirar arriba y piensas que es imposible que existan cosas así tan cerca de donde vives.
Y, de pronto, a alguien (persona intrépida donde las hayan) se le ocurre decir: ponte aqui. Y, te coloca justo debajo de las aspas. Y las miras. Y las ves cayendo encima tuyo y...me guardo esa sensacion para mí porque creo que soy incapaz de explicarla.
Y, entonces te acuerdas de la gente que dice que estropean el paisaje...y, te alegra pensar que son la mejor cosa con la que se puede estropear el paisaje...
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