18 de octubre de 2006

Agua

Hoy llueve. Ha llovido durante todo el día. El cielo tapado más allá de donde puede alcanzar mi vista. No hacía frio. Ha sido uno de esos días ideales para llegar a casa empapado...tomarselo con calma y pasear bajo la lluvia. Porque, ¿a quién no le gusta volver a sentirse como un crío? Incluso, saltar en los charcos una y otra vez...y dejar que el agua te cale hasta los huesos. Y, notar como resbala una gota por la cara y, otra y, otra...hasta notar que ya no son gotas lo que resbalan por tu cara sino que formas parte de ese agua.
Y, llegas a casa y te metes en la ducha, con el agua y el vapor de ese agua. Y poco a poco ese frio, por llamarlo así, se empieza a transformar en un bienestar que hace que te olvides de todo durante segundos, minutos... y, te sientes llena, completamente llena.

1 comentario:

Anónimo dijo...

la verdad que esa sensación tal y como la describes, se notan los cinco sentidos...