Llegaron a haber tantos besos sueltos
que olvidó el rostro de sus dueños
Se empezaron a perder y decidió atarlos.
Un día se despertó y fue al mercado
empezó a cambiar besos por sonrisas,
por miradas con palabras,
por amaneceres y por noches
Y fue quedandose sin besos
que no tenian dueño
se arropó con un poco de amor
y se quedó dormida, sin besos
pero con muchos sueños.
1 comentario:
Simplemente: me encanta
La Desviá
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