Llevaba una bolsita colgada del cuello y en ella guardaba todo el tiempo que iba ganando. Sólo la abría para pagar impuestos de obligaciones y comprar un poco de vida. Un dia, después de mucho tiempo ahorrado, fue al bar de abajo y pidió una jarra de besos y alas. Pagó con todo lo que había en la bolsita y se quedó sin tiempo. Entonces, olvidando lo que siempre recuerda escuchó como la cama llamaba desde arriba. Se fue a dormir, ya que no le quedaba nada dentro de la bolsita. Viajó con las alas tres pisos y llegó al cielo.