Una vez en el Cielo se dispuso a vivir en él y descansó un largo Momento...
Tanto, que le hizo necesitar tiempo para alargarlo. Se colgó la bolsita del cuello y con ayuda de cadenas empezó a descender por aquellos tres pisos.
En el primero que encontró, el que estaba por debajo del Cielo, conoció a un simpático comercial que vendía enciclopedias de Silencios. Se trataba de una enciclopedia que albergaba la sabiduría que daba respuesta al significado de todos aquellos silencios llenos de miradas extrañas. Disponia de la opción de recibir actualizaciones inmediatas. No lo quiso comprar
Se encontró también con la mirada de un felino que le transmitió todo el pasado no pasado convertido en presente lleno de todas las experiencias habidas en él. Aprendió a caer de pie y a actuar instintivamente refugiada en los reflejos de las estrellas con la luz del sol que alumbraban la oscuridad de aquel piso y saltó por la ventana cayendo en el piso que se encontraba por encima de la realidad.
Pantallas de plasma, móviles de última generación, artilugios de una ciencia ficción actualizada que no paraban de vomitar información imposible de digerir en tan poco esapcio de tiempo. No quiso entretenerse mucho allí y tal como entro, salió. Esta vez por la puerta, bajando por unas escaleras de mármol frio que dibujaban la salida a otra vida nueva o, al menos, diferente. Se fue al único lugar donde podría encontrar algo más de tiempo con el que llenar la bolsita y, así se vio, esperando en la cola del paro.