Tengo un corazón que baila rumbas de colores
Dirige mis manos, que siempre buscan tu piel
Dirige mis labios, que siempre buscan los tuyos
Dirige mi mirada, que siempre quiere verte
Tengo un corazón que baila rumbas de colores
Hace que mi cuerpo tiemble si baila con el tuyo
Hace que mi mente se vuelva loca si habla con la tuya
Hace que mis sentidos se emocionen si te sienten
Tengo un corazón que sólo quiere bailar
La voz de un sueño
11 de junio de 2013
28 de septiembre de 2012
Espacio/Tiempo
Escuchas mis latidos?
Van al son de las agujas de un reloj.
De un reloj que no tiene horas.
Su tiempo se compone de infinitos momentos,
desordenados...
cronologicamente alineados.
Universos con una sola estrella.
Una sola estrella en cada momento.
Y cada momento infinito en un universo.
Van al son de las agujas de un reloj.
De un reloj que no tiene horas.
Su tiempo se compone de infinitos momentos,
desordenados...
cronologicamente alineados.
Universos con una sola estrella.
Una sola estrella en cada momento.
Y cada momento infinito en un universo.
21 de junio de 2012
Hablemos de escribir
Empieza en el corazón,
sigue hasta la razón.
Se desnuda en la pasión,
y habla en la ocasión.
La letra se dibuja
la inspiración la empuja,
desliza sobe papel
su sangre con pincel
No sé escribir poesia,
aprendí su teoría
enredando palabras
en algunas noches largas
sigue hasta la razón.
Se desnuda en la pasión,
y habla en la ocasión.
La letra se dibuja
la inspiración la empuja,
desliza sobe papel
su sangre con pincel
No sé escribir poesia,
aprendí su teoría
enredando palabras
en algunas noches largas
13 de agosto de 2011
Vulgar
He baiado al son de tus rimas
Y, puede ser que no encuentre mis pasos.
Puede ser que no me hayas marcado el ritmo
Y yo sigo sin zapatos.
No distingo el rock&roll
No puedo seguir buscando.
La historia se acabó
Desprendete de los saltos.
30 de julio de 2010
Descenso
Una vez en el Cielo se dispuso a vivir en él y descansó un largo Momento...
Tanto, que le hizo necesitar tiempo para alargarlo. Se colgó la bolsita del cuello y con ayuda de cadenas empezó a descender por aquellos tres pisos.
En el primero que encontró, el que estaba por debajo del Cielo, conoció a un simpático comercial que vendía enciclopedias de Silencios. Se trataba de una enciclopedia que albergaba la sabiduría que daba respuesta al significado de todos aquellos silencios llenos de miradas extrañas. Disponia de la opción de recibir actualizaciones inmediatas. No lo quiso comprar
Se encontró también con la mirada de un felino que le transmitió todo el pasado no pasado convertido en presente lleno de todas las experiencias habidas en él. Aprendió a caer de pie y a actuar instintivamente refugiada en los reflejos de las estrellas con la luz del sol que alumbraban la oscuridad de aquel piso y saltó por la ventana cayendo en el piso que se encontraba por encima de la realidad.
Pantallas de plasma, móviles de última generación, artilugios de una ciencia ficción actualizada que no paraban de vomitar información imposible de digerir en tan poco esapcio de tiempo. No quiso entretenerse mucho allí y tal como entro, salió. Esta vez por la puerta, bajando por unas escaleras de mármol frio que dibujaban la salida a otra vida nueva o, al menos, diferente. Se fue al único lugar donde podría encontrar algo más de tiempo con el que llenar la bolsita y, así se vio, esperando en la cola del paro.
Tanto, que le hizo necesitar tiempo para alargarlo. Se colgó la bolsita del cuello y con ayuda de cadenas empezó a descender por aquellos tres pisos.
En el primero que encontró, el que estaba por debajo del Cielo, conoció a un simpático comercial que vendía enciclopedias de Silencios. Se trataba de una enciclopedia que albergaba la sabiduría que daba respuesta al significado de todos aquellos silencios llenos de miradas extrañas. Disponia de la opción de recibir actualizaciones inmediatas. No lo quiso comprar
Se encontró también con la mirada de un felino que le transmitió todo el pasado no pasado convertido en presente lleno de todas las experiencias habidas en él. Aprendió a caer de pie y a actuar instintivamente refugiada en los reflejos de las estrellas con la luz del sol que alumbraban la oscuridad de aquel piso y saltó por la ventana cayendo en el piso que se encontraba por encima de la realidad.
Pantallas de plasma, móviles de última generación, artilugios de una ciencia ficción actualizada que no paraban de vomitar información imposible de digerir en tan poco esapcio de tiempo. No quiso entretenerse mucho allí y tal como entro, salió. Esta vez por la puerta, bajando por unas escaleras de mármol frio que dibujaban la salida a otra vida nueva o, al menos, diferente. Se fue al único lugar donde podría encontrar algo más de tiempo con el que llenar la bolsita y, así se vio, esperando en la cola del paro.
14 de agosto de 2009
La vida escondida
Después de contar las 10 dió media vuelta y se puso a observar todo lo que había a su alrededor, intentando hayar a su vida. La habitación estaba como la noche anterior - llena de nada o vacía de todo- con el desorden que eso suponía. Una montaña de desilusiones con un mismo nombre. Montones de hojas esparcidas del otroño anterior anunciaban que el invierno estaba llegando.
Había estado caminando en el tiempo toda la noche a su lado y fue al despertar cuando supo que ya no estaba a su lado. Se había vuelto a esconder, pero esta vez no estaba tan segura de que la fuera a encontrar. Y odió estar jugando al escondite otra vez. Cada vez que se quedaba buscándola, echaba de menos que no estuviera con ella para darle abrazos.
Abrió el frigorifico por si se le hubiera ocurrido quedarse desayunando en un descuido y sacó el cartón de leche y se dispuso a empezar el día con energía. Se aseguro de que allí no estaba y cerro la nevera de un suspiro. Se preparó un gran café con leche caliente y no vió nada que le hiciera sospechar que su vida había estado por allí.
Encendió el televisor por si éste le daba alguna pista de donde debía buscar. Pero se bebió el café y se cansó de escuchar malas noticias que no eran suyas, así que lo apagó. Sabía que no era el lugar dónde habría decidido irse.
Mientras se duchaba pensó en llamarla, pero eso era tampa y decidió seguir buscandola después de pasar la mañana haciendo aquel curso sobre la alimentación de las vidas. Era algo insuficiente pero muy nutritivo para el día a día.
Volvió a casa después de la jornada y cocinó para dos. Recogió las cosas y se fue a dar una vuelta. Caminó por todas las calles encontrando muchas vidas solitarías hasta que se hizo de noche y se pasó por el bar de abajo para poder subir al cielo y encontrarse otra vez con la vida escondida.
26 de octubre de 2008
Viaje al pasado presente
Llevaba una bolsita colgada del cuello y en ella guardaba todo el tiempo que iba ganando. Sólo la abría para pagar impuestos de obligaciones y comprar un poco de vida. Un dia, después de mucho tiempo ahorrado, fue al bar de abajo y pidió una jarra de besos y alas. Pagó con todo lo que había en la bolsita y se quedó sin tiempo. Entonces, olvidando lo que siempre recuerda escuchó como la cama llamaba desde arriba. Se fue a dormir, ya que no le quedaba nada dentro de la bolsita. Viajó con las alas tres pisos y llegó al cielo.
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