El último día de clase en malaga me regalaron una bellota.
Y la traje conmigo a barcelona y la planté.
Y de vez en cuando iba allí y la regaba.
Y empezó crecer una planta...mi encina.
Cerca de donde la planté había un campo de fútbol y a veces caían balones cerca de donde tu estabas. Por eso decidí coger piedras y rodearte con ellas.
Pero fue insuficiente. Te arriesgaste demasiado al intentar crecer y un rebote te partio.
Y bueno...la historia de la encina.
2 comentarios:
estas muy jardinera ultimamente, y Maria,.. no plantaste Maria?
Me gusta que las encinas vivan al limite, yo tenia una tomaquera que era una miedica.
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